Historias

Mujeres carpinteras: las sanjuaninas que trabajan y aprenden un oficio para expandir sus horizontes

Son un grupo de sanjuaninas que, en este Día del Trabajador, celebran de una manera especial: estar conquistando el terreno de un oficio que siempre fue manejado principalmente por hombres.
domingo, 1 de mayo de 2022 00:00
domingo, 1 de mayo de 2022 00:00

Varias de ellas desearon aprender un oficio hace muchos años atrás, pero por diferentes situaciones de la vida, y también por ser mujeres, no lo hicieron. Crear, restaurar, reciclar y vender productos con diferentes materiales fue el sueño en común que las guio hasta este momento.

Se trata de un grupo de sanjuaninas que se conocieron al ingresar a un curso de carpintería, y juntas transitan el aprendizaje del trabajo en madera. Motivadas por situaciones personales, este año celebran el Día del Trabajador con un mismo deseo: ver terminados diferentes elementos que nacieron de sus ideas y manos, y expandir sus horizontes laborales. 

Una de ellas es Laura, de 53 años. Artesana, realiza productos tejidos al crochet y es una emprendedora nata. “La madera me encanta, comencé con mucho sacrificio comprando una máquina y viendo videos de YouTube empecé a cortar. Soy corajuda, fui a inscribirme a una institución que daba carpintería, pero no pude porque no recibían mujeres”, contó a Diario La Provincia SJ. 

Ella y otras mujeres asisten al Centro de Jubilados de Villa Flora, en Rivadavia, donde se dicta la enseñanza del oficio de carpintería que ofrece el municipio. Ahí, de a poco conquistan un terreno que históricamente lo trabajaron hombres.

Risueña, "compinche" y buena compañera, asiste con alegría a cada clase y la voluntad de querer aprender más. “Me gusta mucho manejar máquinas, todas estamos probando ahora y las estamos usando. Para mí, cualquier profesión tiene que ser mixta, algo de mecánica también sé por mi papá y porque siempre estaba al lado de él, pero si antes hubiera querido aprender tampoco hubiera podido porque antes las mujeres tenían que ser modistas. Me encanta que acá haya chicas, compañeras, y si hubiesen sido todos hombres igual me habría quedado porque me gusta aprender. Ahora quiero hacer camitas para mascotas, tengo cinco perritos”, agregó. 

Por otra parte, y atenta al testimonio de su compañera, Silvana de 44 años también se animó a revelar su historia. Siempre quiso ser albañil porque su padre lo era, pero el hombre falleció cuando ella era una niña y siempre anheló haber aprendido de él. Las circunstancias de la vida la llevaron al curso de carpintería y ahora busca ser restauradora. 

Hoy, las mujeres podemos acceder a trabajos que antes eran "de hombres". Cuando vi la publicación para carpintería dije “Acá está, es una oportunidad para empezar”. Creo que uno no tiene edad para comenzar a buscar lo que a uno le gusta. Me gustaría poder restaurar muebles, está muy relacionado a lo antiguo y eso me llama mucho la atención, esto es el puntapié para dar ese paso”

El deseo de Silvana se encuentra tocado por su propia situación familiar, ya que vive en una casa rodeada de muebles antiguos que algún día le gustaría restaurar. “Ha quedado en uso un ropero sumamente grande con unos labrados divinos, una cómoda bellísima. Esos elementos fueron los que me “llamaron”, querer buscar aprender a restaurarlos”.

Florencia, de 31 años, es estudiante de 4to año de abogacía. Contó que la carrera universitaria que eligió es lo que le encanta y quiere terminar, aunque a veces el peso del estudio la lleva a busca un cable a tierra.

“La pandemia fue un proceso duro, estar en clase virtual todo el día es muy pesado, por eso quería hacer otra cosa. En el barrio donde vivo hay muchos animales callejeros y no los quieren, les molesta, y entonces se me ocurrió comenzar a hacerles casitas. Vi que se podían hacer con pallets ya armados, pero justo vi en redes sociales el curso de carpintería y me interesé por querer saber más de cómo se hacen”, dijo a este medio. 

Y agregó: “Mi mamá me preguntaba: “¿Y si no hay mujeres?”, le respondí: “Bueno, no importa”. Me llamaron y me encontré con ellas, así que ahora estoy haciendo las casitas. Todavía no hice una y ya me encargaron varias. La carpintería es muy relajante”. 

Elizabeth, de 54 años, es otra de las alumnas del curso, quien deja en claro que hace mucho se propuso aprender todo lo que pueda de artesanías, técnicas y materiales. “Me encanta la madera desde su perfume, así que acá estoy aprendiendo para poder expresar mi creatividad. Me gusta todo lo que es reciclado, encontrar una maderita de algo y darle otra oportunidad. Poder dejarles a mis hijos el saber que se le puede dar una oportunidad para ordenar sus cosas y demás, es lo que me motiva”, dijo. 

“Me encanta, estoy en varios grupos aprendiendo varias cosas. Me gusta porque no sólo aprendes específicamente lo del curso, sino también escuchando a los compañeros y escuchar historias de vida, valores, que también nos sirven a nosotros mismos. Es lindo compartir, más si son las pasiones, encontrarte con personas que le gusten tus pasiones, es lo más”, reveló sobre sus sentimientos. 

Finalmente, Nadia de 38 años, contó que la carpintería siempre estuvo entre los oficios que le gustaban, pero anteriormente no se había animado a comenzar a practicarlo. Su hermana fue quien la incentivó y vio la oportunidad de hacer eso que siempre le llamó la atención.

“Siempre en mi imaginación estuvo el armar muebles, fabricar sillas, mesas porque es algo que me gusta mucho pero nunca lo concreté. Mi gran sueño es tener un emprendimiento de carpintería, que la gente llegue y me diga qué quiere, poder fabricarlo y tener ventas, vivir de eso”, resaltó con emoción. 

Soy una creyente de Dios y siempre pienso que Jesús era carpintero, así que hacer lo que él hacía es algo que me llena. Me ha motivado mucho el conocer de Dios porque estaba en un momento en el que no podía concretar mis sueños, por eso esto es algo que estoy empezando a hacer gracias a Él. Ahora tenemos máquinas, pero en el tiempo de Jesús no había nada y Él fabricaba muy bien con lo que tenía y lo hacía perfecto. Hoy, cada vez que toco una madera se me viene a la cabeza Jesús y más allá que a mí me guste, lo que me impulsa es Él”, culminó. 

Comentarios